El Dr. Francisco Esparza Ros es Catedrático en Cineantropometría por la Universidad Católica de Murcia (UCAM), investigador principal del grupo de prevención de lesiones deportivas (PRELEDE) de la UCAM y director del Máster en Traumatología del Deporte de la UCAM. Ha sido médico del comité Olímpico (Barcelona) y Paralímpico (Río) español y tiene una destacada actividad profesional y universitaria. Primer español que es Secretario General de la ISAK (desde noviembre 2014) y Vicepresidente de la ISAK (desde mayo 2020), siendo una de las 15 personas de todo el mundo acreditados como “Antropometrista Criterio ISAK nivel 4”.

¿En qué momento se empezó a interesar por la Cineantropometría y cómo conoció a la ISAK?

Mi primer contacto con la Cineantropometría fue en una actividad formativa de Medicina del Deporte en el año 1985.

Más tarde en el año 87, un año después de la fundación de la ISAK, participé en una formación en el Instituto Catalán de Traumatología y Medicina del Deporte de Barcelona (ICATME) impartida por Marcel Hebbelinck y Jan Borms, que fue el primer presidente de la ISAK.

¿Cómo llegó al comité ejecutivo?

De forma más cercana, conocí la organización en el III Congreso de la ISAK en Bruselas en 1990 donde estuve en la asamblea general y a partir de allí empecé a tener contacto con ellos. En 2007, el Prof. Marfell-Jones, presidente de la ISAK, vino a Barcelona invitado por Jordi Porta, y después le invité a la UCAM a impartir un curso de la ISAK nivel 1 y 2. A partir de entonces empecé a formar parte activa de la Sociedad, en 2010 pasé a formar parte del comité ejecutivo y en 2014 fuí elegido Secretario General.

¿Cómo se gestó el interés que hay actualmente por la Cineantropometría en España?

A partir del curso en ICATME se creó el Grupo Español de Cineantropometría (GREC) del cual fuí uno de los fundadores y el presidente durante 10 años. En esa época nos dedicamos a la divulgación en España, ya que entonces la Cineantropometría era como una “Torre de Babel” en la que en cada lugar del país cada uno hablaba un “idioma” diferente. Barcelona fue un lugar de referencia ya que se hicieron varias reuniones para agrupar, concretar y protocolizar métodos.

¿Qué influencia tuvieron los Juegos Olímpicos de Barcelona y que actividades se desarrollaron?

Desde que en 1986 se adjudicaron los Juegos Olímpicos de Barcelona, en España hubo un auge tremendo del deporte y como ciencia relacionada también con el mismo, lo hubo en la Cineantropometría. Esto impulsó que el GREC llevara a cabo toda su labor divulgativa en diferentes centros médicos del deporte del país. Justo antes de ir al III Congreso de 1990, hubo una reunión en Barcelona a la que asistimos los profesores Ferrán Rodríguez, Tejedo, Jordi Porta y un servidor, dónde se invitó a los Prof. William Ross y Alan Martin para crear el Barcelona Olympic Games Anthropometric Project (BOGAP), similar al que se había hecho en los Juegos Olímpicos de Montreal anteriormente, para medir a todos los deportistas participantes. Se hicieron avances pero el proyecto finalmente no se pudo llevar a cabo.

Parece que hay un incremento sustancial de cursos y acreditaciones ISAK en América latina, ¿a qué cree que es debido este crecimiento?

Eso es realmente así, siendo los países más potentes México, Argentina, Brasil y Chile. Es debido a que es una técnica económica, accesible y rápida con la que se extrae una información muy valiosa para el deporte y la nutrición. Algunas de las alternativas como el DEXA son muy costosas y con la Cineantropometría se permite el acceso a medidas protocolizadas a un mayor colectivo de personas por su buena relación coste/beneficio.

¿Es diferente la tendencia en Europa? ¿Por qué cree que sucede así?

Si, las diferencias son evidentes debido a un mayor desarrollo y presupuesto para el uso de herramientas más sofisticadas. En Europa y Estados Unidos hay una presencia no despreciable de DEXA, una herramienta mucho más cara. No es necesariamente mejor por ser más cara, pero son alternativas u opciones que se complementan a la hora de estudiar la composición corporal. Sin entrar en detalles comparativos entre distintas técnicas, la Cineantropometría requiere cierta habilidad y capacitación a la hora de realizar las mediciones e interpretar los resultados.

¿En qué actividades está trabajando ISAK actualmente?

Nos estamos dedicando a atender lo mejor posible a sus casi 28.000 miembros acreditados nivel 1, 2, 3 y 4. El objetivo es que los miembros estén bien integrados y se sientan parte de la Sociedad. De forma específica, hemos establecido un equipo de informáticos y antropometristas para la creación de un software exclusivo para los miembros de la ISAK. Con este software el antropometrista podrá generar informes y tener acceso privado a esos datos. Tras unos años dedicados a la creación de un sistema de regulación de cursos y acreditaciones del que se están beneficiando los niveles 3 y 4, ha llegado el momento de hacer partícipes de los avances de la Sociedad a todos los miembros.

En esta era digital y de distanciamiento normalizado, ¿cómo se podría reinventar la Cineantropometría?

Este software precisamente quiere ser parte de esa evolución. La realidad es que la docencia a distancia de esta disciplina es muy complicada, pero ya hemos autorizado que la parte teórica, previa solicitud del instructor, se puede dar online. La parte práctica requiere de técnica y correcciones que difícilmente se logran telemáticamente. Nos hemos adaptado ágilmente y para la parte práctica seguimos las recomendaciones que nos indican las autoridades sanitarias: grupos reducidos, distancia, locales amplios y ventilados…

En el auge de la telemedicina, ¿se contempla la creación y validación de protocolos de auto-medición de la composición corporal?

No está contemplado. Pesarse uno mismo es una cosa, pero medirse induce fácilmente al error. No sé si en el futuro habrá alguna forma, pero por el momento no.

¿Qué opinión tiene sobre la generación de una base de datos a nivel global del estado de la composición corporal en diferentes contextos (disciplina deportiva, sexo, lesión, etc.)?

¡Ojalá se pueda conseguir! ¡Esto es el sueño de muchos antropometristas! No obstante, la privacidad y leyes de protección de datos lo dificulta. No sé si algún día se conseguirá, pero lo que queremos conseguir con el software es que al menos, cada antropometrista tenga su “propia base de datos privada”. Si algún día encontramos un modo por el cual se pueda garantizar la privacidad de los datos antropométricos, estaríamos todos por la labor de crear una gran base de datos. Mi ilusión sería que la propiedad intelectual de esa base de datos fuera de la ISAK, siendo esta una Sociedad que representa a todos sus miembros.